Vengo amaneciendo
Por Bryan Dávila De El Salvador vengo amaneciendo, desde lo alto miré al Pacífico hacerse país en silencio. Pensé a Rubén, su historia negra; Darío y Gavidia descubriendo el Alejandrino como quien cambia el compás del tiempo Pensé a Claribel, istmeña de dos patrias, palabra en resistencia. En Toruño, leonés errante, cediendo el aire a Dalton y a la poesía con fusil de ternura. Recordé a Rigoberto dibujando el principio del fin, y a Tardencilla, joven sandinista peleando lejos por la misma herida. Llegaba yo, sin pena ni gloria, pero con la conciencia despierta de quienes estuvieron antes. Volví iluminado por el pueblo salvadoreño, tan parecido al mío que la frontera se vuelve abrazo. Regreso amaneciendo a Managua, tan violentamente dulce, Pensando otra vez en Roque Y en Monseñor Romero.

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